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jueves, 22 de abril de 2010

EL PODER EDUCATIVO DEL VIDEOJUEGO


Los videojuegos son un fenómeno cada vez más extendido que inciden especialmente en los y las adolescentes y jóvenes en proceso de socialización. Esto los constituyes como herramientas muy poderosas en la formación de las nuevas generaciones.
Nuestro proceso de socialización se basa fundamentalmente en el aprendizaje por imitación de los modelos y arquetipos sociales que se repiten a nuestro alrededor.
La cultura que transmite el mundo del videojuego es una cultura patriarcal y androcéntrica, en la que el dominio es el principal objetivo. El dominio viene acompañado como única forma para su logro de competitividad, agresividad, riesgo impulsivo, fuerza, honor, venganza, desprecio, orgullo, falta de sentimientos; un ansia desmedida por destacar ante los demás. Esta forma de actuar se convierte en la única forma de interactuar con el entorno y el resto de los seres humanos.
El mundo del videojuego ha transformado el poder y el dominio en los únicos valores a perseguir. Se ha anulado toda posibilidad de expresar sentimientos de compasión, piedad, ayuda al más débil. El videojuego es un mundo constante de guerra y destrucción cuya máxima perversidad radica en vender este tipo de mudo como el único posible.
De este modo, si las nuevas generaciones son socializadas mediante la imitación de conductas de nuestro entorno presentadas como modelos a seguir, los videojuegos, como cualquier otro medio de comunicación, serán transmisores y perpetuadores de ideología. Pero de una ideología equivocada; trivializa la guerra y la violencia y esto afecta a nuestra forma de relacionarnos porque no fomenta la resolución de conflictos mediante el diálogo y la asertividad hacia los demás.
Por otro lado, los videojuegos también transmiten estereotipos muy sexistas y racista; nos venden un patrón de ciberheroína de físico totalmente artificial que lleva a las chicas a buscar ese modelo que se les demanda y con el que se identifican mediante cirugía y trastornos alimenticios como la bulimia y la anorexia. En lo que al hombre se refiere , el ideal de protagonista masculino que se nos transmite desde los videojuegos y que ha sido interiorizado por chicos y chicas, se define como un hombre joven, blanco, fuerte, esbelto, agresivo, guapo…
Esta “falsa socialización” a la que están contribuyendo los videojuegos lleva a las personas adolescentes y jóvenes a tener una visión muy estereotipada de la sociedad, marcada por el sexismo, la moda, el racismo, el culto a la imagen con cuerpos imposibles eternamente jóvenes y todo ello inundado por la agresividad como único modo de alcanzar las metas. La imagen tiene un enorme poder educativo en las y los más jóvenes ya que ésta actúa como un mecanismo para grabar ideas en nuestra mente. Si a ello unimos que un videojuego, además de ser básicamente imagen, posibilita la jugador desempeñar el rol de protagonista esto le hará identificarse fuertemente con la situación en la que se desarrolla el videojuego.

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